VENECIA.- La potencia visual del cine de John Woo subyuga a maestros del séptimo arte como Martin Scorsese y Quentin Tarantino, admiradores confesos del director chino, que ayer fue galardonado por su carrera en el marco del Festival de Venecia.

Woo quedó sorprendido cuando Marco Müller (el director artístico del festival italiano) le comunicó que iba a recibir el galardón y le preguntó si le estaba haciendo una broma.

El sexagenario director chino, hijo de un profesor de Filosofía que creció en condiciones muy modestas en Hong Kong y fue testigo de la violencia en la calle con enfrentamientos entre bandas, tan sólo podía escapar de ese mundo gris con el cine, un arte que se convertiría en su sustento y al que acabaría dedicando su vida.

Cuestión de familia

La familia también es un tema cinematográfico para Sofia Coppola, autora del guión de "Somewhere", la película que ayer se presentó a concurso en el festival. Coppola fue madre por primera vez hace cuatro años.

Como en "Perdidos en Tokio", la acción transcurre principalmente dentro de un hotel, el mítico Chateau Marmont, donde la cámara de Coppola sigue el día a día de un actor de éxito cuando las luces se apagan. Y en la piel de ese intérprete adulto que sigue viviendo como un adolescente se mete Stephen Dorff, amigo personal de la directora desde pequeño cuando acompañaba su padre, el compositor Steve Dorff, a los sets de rodaje. (DPA)